No parto contándote dónde trabajo. Parto contándote cómo pienso.
Antes de leer mercados, los construí. Empecé en construcción, en el lado donde los números tienen que cuadrar con el cemento y los plazos, no solo con la planilla. De ahí salté a emprender: fundé La Glotonería, un proyecto de pastas frescas por delivery bajo modelo dark kitchen en Santiago. Ahí aprendí —a la fuerza, como se aprende de verdad— qué significa asumir un riesgo con tu propio nombre puesto encima.
La Glotonería en prensa: Canal Horeca ↗
Viví una temporada en California, donde vi de cerca otra forma de hacer negocios: más rápida, más informal en las formas y mucho más despiadada en los resultados. Eso me cambió la manera de mirar cualquier mercado, incluido el chileno.
Volví y entré al mundo inmobiliario por la puerta comercial: liderando equipos, cerrando negocios, viendo de primera fila cómo se toman —o se evitan— las decisiones importantes. Hoy soy gerente comercial en JetBrokers/JetStock, una proptech chilena, y llevo tres años escribiendo columnas de opinión sobre el mercado en Mercados Inmobiliarios.
De ese cruce —construcción, emprendimiento, mundo comercial y una mirada que se educó afuera— nació esta forma de escribir. No la de un economista. No la de un periodista. La mía: leer lo que pasa, conectarlo con lo que viene, y explicarlo simple sin explicarlo menos.
Si algo ya se contó en todos lados, no necesita una columna más. Me interesa lo que viene después del titular.
Explico lo complejo sin perder el fondo. Si hay que sacrificar precisión por claridad, algo está mal explicado.
Si terminas una columna mía y solo aprendiste, me quedé corta. La idea es que también te entretengas en el camino.
"No me interesa repetir la noticia. Me interesa entender qué cambia, quién gana, quién pierde y qué oportunidades aparecen antes de que sean evidentes."