Día tranquilo en prensa inmobiliaria. Una sola noticia del sector, pero con lectura interesante: el GORE Biobío lanza un plan de emergencia contra el desempleo que, mirado con calma, es un paquete de reactivación de la construcción disfrazado de política social. $33 mil millones, con vivienda Minvu, obras PMU y proyectos municipales como protagonistas. Cuando un gobierno regional arma un plan de empleo y casi toda la plata termina en fierro y cemento… la señal no es sobre empleo. Es sobre lo frágil que está el sector.
El GORE Biobío anunció "Juntos Reactivamos Biobío". Suena a política social, suena a Sence, suena a gobernador preocupado por la cesantía.
Pero sigue la plata.
$6 mil millones en obras PMU. $3.200 millones en proyectos habitacionales Minvu. $18.500 millones para 157 proyectos municipales. Y $5 mil millones en subsidios de empleo Sence.
Traducción simple: de los $33 mil millones, casi el 85% termina en fierro, cemento e infraestructura. El empleo es la consecuencia, no el objetivo!!
Y por qué debería importarte si no vives en Biobío??
Porque nadie reactiva lo que funciona. Cuando una región necesita un paquete de esta magnitud para generar 3.000 puestos directos en un semestre, lo que está confesando (sin decirlo) es que la construcción regional está en la lona.
Y quédate con esta idea, porque es la clave: los planes de empleo regionales se convirtieron en el termómetro real de la crisis de la construcción. No leas el titular del plan. Sigue la plata.